Brindis

 

A los Testigos Falsos.
Ya no tengo vacía mi copa
el cálido néctar de la amistad,
mar donde la brisa tiene su reino,
me fue embriagando
y desde entonces vivo ebrio.



La bíblica cuartelera
ardiente llama sonora
es aguda saeta punzante
que rauda
sacude mi corazón
donde ya todo es amor.

 
Hermano,
bebo contigo la uvita
para que aliente mi fuego;
yo también quiero alumbrar
el camino hasta Jesús
y en un canto fraternal y colectivo
mitigar tu cáliz de Pasión.
 

Y en el cuartel,
impasible, maternal
y eternamente reina...
La Vieja Cuaresmera,
siempre tengo llena mi copa
para brindar contigo, hermano,
Y por ti
entonar mi canto, Puente Genil.

 
Antonio Román Amil
Málaga 13-XII-98