A los Testigos Falsos. Ya no tengo vacía mi copa el cálido néctar de la amistad, mar donde la brisa tiene su reino, me fue embriagando y desde entonces vivo ebrio.
La bíblica cuartelera ardiente llama sonora es aguda saeta punzante que rauda sacude mi corazón donde ya todo es amor.
Hermano, bebo contigo la uvita para que aliente mi fuego; yo también quiero alumbrar el camino hasta Jesús y en un canto fraternal y colectivo mitigar tu cáliz de Pasión.
Y en el cuartel, impasible, maternal y eternamente reina... La Vieja Cuaresmera, siempre tengo llena mi copa para brindar contigo, hermano, Y por ti entonar mi canto, Puente Genil.