Himno

 

Con motivo de fortalecer aún más los lazos de unión y de dar mayor participación a todos los hermanos de Corporación se decide crear un himno, que sirva de bandera y que recoja en su texto lo que los Testigos Falsos significaron en el proceso a Jesús de Nazaret, segun la Sagrada Biblia .

Para ello solicitamos la colaboración del gran poeta local Manuel Serrano Morales, el cual accedió a componer la letra del mismo. Una vez terminado fue presentado en Junta General, siendo del agrado de todos, se decidió hacer un pergamino y que lo ejecutara otra artista Eugenio Alberca, hoy se encuentra expuesto en el Cuartel en sitio privilegiado.

Solo faltaba ponerle música y para ello recurrimos con un gran compositor y amigo José Manuel Cuenca, director en aquel entonces del conservatorio de Cabra y reconocido concertista de piano en nuestros días. José Manuel accede gustoso y compone una gran partitura, que toco en distintas ocasiones para gozo de todos nosotros.
Ensayamos varios días en nuestro Cuartel, con la ayuda de nuestros amigos de la Sccola Cantorum, Fernando Matas, Manuel y Rafael Carmona «Misas» José Luis y otros, hasta que quedó perfilado y a punto para ser estrenado. Resaltamos como muy positivo aquellas convivencias de los ensayos, con tan extraordinarias voces, ello nos llenó de ilusión a todos los hermanos y amigos. Se decide que sea el segundo sábado de Cuaresma de 1985 el día de estreno. Dirigidos al órgano por José Manuel Cuenca , en presencia de su autor Manuel Serrano, de nuestros amigos cantores amantes de estos grandes momentos, se inició el canto en sepulcrar silencio quedando todos los presentes incluyéndonos nosotros mismos sorprendidos de la belleza de tan flamante himno.

! Inolvidable noche llena de satisfacciones para todos ¡. Cargada de emoción y regocijo, todo el acto fue grabado y difundido en video por nuestro amigo Antonio Redondo Henares.

 
LETRA DEL HIMNO
Fuimos «Los Falsos Testigos»
Pero al expirar el reo
en el proceso a Jesús
atónitos presenciamos
nuestra mentira fué causa
la terrible conmoción
de su condena en la cruz
¡los Muertos resucitaron!
El pérfido Sanedrín
¡La Tierra se estremeció!,
por cuatro viles monedas
La oscuridad de la noche
de nosotros se valió
se hizo la dueña Sol!.
haciéndole al Nazareno
Y frente aquel cuerpo inerte
una triple acusación,
que del suplicio pendía
La mas horrible blasfemia:
nos postramos de rodillas
«Yo soy el Hijo de Dios»
al desvelarnos el mártir
«De reconstruir el templo,
cumplidas las profecías.
nuestra sagrada mansión,
Y confesamos contritos
en solamente tres días
con fe ardorosa y viva:
con la fuerza de su voz»
que Aquel que yacía muerto
«De no pagar el tributo
nos devolvía la vida.
al amado soberano,
¡ Hijo único de Dios,
el augusto emperador»
el prometido Mesías,
En el Gólgota estuvimos
el divino Redentor!.
viendo morir, complacidos,
al desgraciado impostor
MANUEL SERRANO MORALES