Y volvemos de Jesús
y la cena está dispuesta,
muchas uvitas ya van
y la sopa viene presta.
Transfiguración se llama
el tercero de Cuaresma,
su pata quitada está
Raimundo le dio su cuenta.
Ya el postre se consumió
y la barra está prevista.
¿Seremos capases hoy
de tomarnos dos copitas?
Eso mismo se dijeron
cuando en la barra ya estaban,
dos hermanos de este Grupo
Ramírez y López se llaman.
Tú que vas a tomar,
yo, lo que tu estés tomando,
Pacharan de marca Zoco
con café ya va marchando.
Y las horas avanzaban,
y así pasaba la noche
y Juani le dice a Antonio:
la última, y te llevo en coche.
Espera, le dice Antonio,
adonde vas todavía,
y sin casi darse cuenta
dos botellas se caían.
Venga Antonio, dice Juani
que tengo que madrugar
que ya está bien de copitas
a las once en Aguilar.
Sólo queda el Presidente,
y Moya con su cuñado
y Güili con los Merino
y Cuenca que está cansado.
Y en una esquina seguían
fumando mucho por cierto,
Juani no tenía rubio
y Antonio le daba al negro.
La mañana casi asoma
entre cantos y demás
ya ha caído la tercera;
¿que tengo que ir a Aguilar?.
Y se meten en el coche,
por fin ya se van cansados,
con el líquido ingerido:
!que buena noche han pasado¡.
Y esta es la historia contada
de dos hermanos Testigos
que casi sin darse cuenta,
acaban con lo existido.
Ya saben Testigos Falsos,
si se marchan no sabrán
lo que en el Grupo ocurrió
con el licor Pacharán.
A los hermanos Juan Ramírez Reyes
y Antonio López Castillero con mi
afecto más sincero.
Jerónimo Guillén Gil
28-II-94
|